Huida escurridiza

mayo 24, 2017

No sabía qué hacer. No sabía cómo poner las manos o cómo actuar. Habíamos quedado mi mejor amiga con dos amigos de ella y de repente se fue ella con uno de ellos dejándome “abandonada” con el segundo en cuestión. Creo que había intentado emparejarnos y ella con su amigo nos tendieron una emboscada. La situación ya de por sí es incómoda, pero más lo es si encima el chico en cuestión no es que no te guste, es que te cae fatal con lo poco que has visto en la media hora que llevamos aquí sentados. 

Pedro, el chico en cuestión, es prepotente, altivo, chulo y se las da de que es el mejor en esto y en aquello otro. No sé si es que es así o es su manera de sobrellevar la incomodidad de la situación. Sea como fuere, no me gusta. Físicamente sí que podría ser mi tipo, pero desde luego su carácter, su falta de humildad y su intento de ser graciosillo no va nada conmigo.

¿Qué hago? Al ser amigo de mi mejor amiga me da palo, por ella básicamente, dejarle a él solo. Sería lo que haría en cualquier otra circunstancia, pero al estar mi amiga de por medio no sé muy bien cómo actuar. Pero es que no lo aguanto nada, cada vez que habla me cae aún peor, ¡y encima no se calla! ¡Qué te calles dos minutos, por favor!

¿No les ha pasado nunca algo así, dar con alguien que no tragas pero por cosas de la vida tienes que “aguantar el tipo”? Eso es lo que me está pasando ahora mismo con este tipo, este Pedro… Encima, como estoy callada y se me nota que estoy incómoda está fijo preguntándome si me pasa algo, y yo intentando disimular diciéndole que no.

Ya sé lo que voy a hacer, me voy a disculpar con él diciéndole que me está doliendo muchísimo la cabeza, por eso esta media hora que llevamos solos he estado así de rara. Le mandaré un mensaje a mi “querida” amiga Lucía diciéndole la misma trola. ¿Por qué tengo yo que aguantar situaciones incómodas que no van para nada conmigo? Y mucho menos cuando es un embolado en el que me han metido otros, que me ha llegado sin comerlo ni beberlo… No, desde luego no deberíamos aguantar bajo ninguna circunstancia situaciones que nos resultan incómodas, ya sea provocados por nosotros mismos y mucho menos si están provocados por otros. Y también deberíamos perder el estigma de tener que soltar mentiras piadosas y poder ser sinceros y salir de ahí con dignidad y no saliendo con la cabeza gacha como estoy haciendo yo ahora… Lo primero lo tengo claro y siempre lo pongo en práctica, lo segundo ya me cuesta un pelín más.

Adiós “querido” Pedro. Ojalá no te vuelva a ver nunca más.

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3 comentarios

  1. Gracias. Has plasmado a la perfección la incomodidad de ese tipo de momentos. Por nuestra propia salud mental creo que deberían enseñarnos, desde pequeños, a que podemos decir no para salir de situaciones incómodas sin herir ni que nos hieran.

    -Shin-

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    1. Es que hay momentos donde no deberíamos "ser prudentes" ni guardar las apariencias, más que nada por nuestra propia salud mental... Y lo peor de todo, es que esto nos pasa casi a diario con pequeñas cosas... Gracias por pasarte! :*

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    2. Gracias a ti por compartir tus relatos.

      -Shin-

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