¿Cantamos?

Cantando. No había otra cosa que me gustara más que cantar mientras cocinaba o mientras limpiaba. No sé por qué, pero me hacía sobrellevar mejor las tareas mundanas de la casa. ¿Cantaba bien? ¡No, desde luego que no! Pero eso no me impedía poner un sábado música a todo volumen y ponerme a cantar. Además, si estaba pasando una época de estrés, vuelta a cantar. Debería plantearme seriamente ir a clases de canto como hobbie…

Tampoco puedo evitar ponerme a cantar si suena alguna canción que me sé en la tele o en la radio, ¿pero qué me pasa con la música? Debo tener un serio problema, ¿o no? Pero luego mis cualidades vocales no acompañan para nada, ¡qué le vamos a hacer! Pero y lo bien que me lo paso mientras canto y vocifero las canciones, eso no me lo puede quitar nadie. No se puede tener todo en esta vida…

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Un abrazo.

Fin de la sección de la agenda literaria

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