Desayunando en buena compañía.

marzo 08, 2017

Me encanta el momento del desayuno. El ritual de prepararlo y de comerlo después, para mí todo eso era puro relax. Disfrutar de esa media hora tranquila conmigo misma todas las mañanas me daba vida.

Pero llevaba un tiempo que llegaba tan tarde por las noches a casa y tan cansada que iba directa a la cama y prefería dormir esa hora de más del desayuno por las mañanas, se me hacía un mundo levantarme antes para disfrutar del desayuno. Por contra, estaba tomándome cualquier cosa en plan rápido en la cafetería que tengo al lado del trabajo. Los desayunos allí son buenos, pero no son lo mismo que en casa, ¡ni tan sanos!

Pero esos 10 minutos desayunando en la cafetería de estas dos últimas semanas me han servido para conocer inesperadamente al hombre más increíble que he conocido jamás. ¿Cómo es posible que nunca haya hecho esto antes? Tenía que haberlo hecho hace bastante tiempo. Él es un hombre alto, atlético, de pelo rubio desenfadado, bien arreglado a la par que informal, ojos verdes de mirada intensa y penetrante. Fue verlo el primer día que vine a desayunar y me quedé eclipsada en cuanto me miró a los ojos al entrar yo por la puerta de la cafetería. ¿Existe el amor a primera vista? Desde luego, lo que me pasó en ese momento se aproxima bastante (vale, amor no, pero sí que sucedió una atracción brutal desde ese primer instante).

Tras este primer día, en estas dos semanas hemos coincidido todos los días de manera casual. Y hasta ayer ninguno de los dos nos habíamos atrevido a intercambiar ni una sola palabra, a pesar de que era palpable por ambos la atracción existente. Empezamos los primeros días a intercambiarnos miradas que posteriormente pasaron a saludos de cabeza con una sonrisa (¡qué sonrisa más bonita se gastaba!) y ya ayer oí su voz por primera vez: “hasta mañana, ¡pasa un buen día!” acompañada de una sonrisa y un guiño de ojos. Sinceramente, ni recuerdo qué fue lo que le respondí, en ese momento me había eclipsado esa sonrisa.

Y hoy, al llegar él un poco más tarde, vino directo a la barra y se sentó en la silla que había libre situada a mi derecha. “Buenos días preciosa”, me dijo él. Sinceramente, cualquier hombre por la calle si me llama guapa, preciosa, o demás adjetivos por el estilo ya le hago una cruz y eso me echa para atrás, pero viniendo de él eso no me pasó. Y empezamos a hablar. Coincidimos misteriosamente en un montón de cosas, y estos diez minutos de desayuno se me pasaron volando, ¿por qué tendría que ir a trabajar en momentos como estos? Jajaja.

Creo que esto definitivamente será el comienzo de algo, no sé si breve, duradero, fugaz e intenso o largo y estable. Sea lo que sea, bienvenido será. ¿Por qué tendrán tanta magia los comienzos de las historias? Donde todo son dudas, todo es una incógnita, y solo existen mariposas en el estómago revolviéndolo todo a su paso. Desde luego, me encanta esto que estoy sintiendo, ¿a quién no le gusta? Definitivamente, hay que disfrutar de cada etapa de la vida. Y creo que a partir de ahora me voy a aficionar a los desayunos de barra en vez de los desayunos en casa.

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2 comentarios

  1. La lectura es fluida. Antes de darme cuenta había terminado y ha sido como "¡¡¡nooooooooooooooooo!!! ¿Por qué? quiero más xD.

    -Shin-

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    1. A mí me gustó escribir este relato. La verdad es que es propicio para escribir un capítulo 2 varias semanas más tarde 😂 Un beso!

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