Momentos de cambio.

febrero 27, 2017

La vela estaba encendida frente a ella. Le daba un poco de aire y el fuego se movía al mismo son. Ella se preguntaba por qué mirar a esa vela le tenía tan hipnotizada, bueno, en general mirar cualquier vela encendida. ¿Será el fuego en sí? ¿Será el movimiento que va describiendo mientras va pasando el tiempo? Parecía que por momentos se avivaba el humo y luego se apagaba un poco para posteriormente volverse a avivar. Le resultaba muy adictivo mirarla. ¡Y el olor a manzana dulce que desprendía! Vaya sensación tan agradable le inspiraba, le relajaba tanto… Y poner la mano cerca y ver cómo calentaba a pesar de que pareciera que una llama tan pequeña no pudiera generar esa cantidad de calor.

Eso era lo que necesitaba, relajarse y le extrañaba que esa relajación se la produjera una simple vela. Había tenido un día tan ajetreado que lo que necesitaba era echarse en la cama y desconectar de todo lo que le rodeaba. Estaba pensando en si leer el libro que tenía abandonado en su mesilla de noche. ¿Hacía cuánto tiempo que no lo tocaba? Esa capa de polvo que tenía encima le deprimía, ¡ni tiempo para limpiar había tenido! La culpabilidad crecía. ¡No! Lo último que necesitaba era seguir estresada, de limpiar ya se ocuparía mañana.

Estaba pensando en el plan perfecto: un baño espumoso, ese libro medio olvidado y la luz y el olor de la vela que acababa de encender. Así finalmente lo hizo. El trabajo y los niños le tenían absorbida, ¡menos mal que el padre se los había llevado de acampada varios días! Encima estaba tan ocupada que su marido y ella se habían distanciado de tal manera que eran casi dos completos desconocidos. Se acostaban a diferentes horas, casi no hablaban si no era referente a los niños y de malos modos, por no hablar que ya ni se acordaba cuándo fue la última vez que habían tenido relaciones sexuales. ¿Pero cómo había llegado a este punto de su vida? Ya no se reconocía, no sabía en qué momento las cosas se habían vuelto de esa manera.

Bueno, ese era un buen momento para relajarse, replantearse las cosas y no pensar. Por eso lo primero era lo primero: leer su libro en la bañera. Ya tendría el resto del fin de semana la casa para ella sola, ponerla al día ¡y ponerse ella misma al día! Mimarse, quererse, sentirse una persona nueva y renovada para afrontar esa nueva etapa de su vida que estaba por empezar con una sonrisa. Tenía muchas cosas que mejorar en su vida, y empezarían ese fin de semana.

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2 comentarios

  1. Habrá continuación???? A ver qué decisión tomar después de ese encuentro consigo misma....🤔
    Saludos, nos leemos👌

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    1. Lo tendré en cuenta! Creo que haré segunda parte ^^, ¡Gracias por pasarte! Seguimos leyéndonos ^^,

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