En el parque (IV)

diciembre 09, 2015

Y aquí estaba yo, sentada en el banco de siempre. Cuando me senté noté que me había mirado de reojo, y al mirarme me sonrió. Por no ser maleducada y descortés le devolví la sonrisa. ¡Ay! Pero qué monada de chico. Además, ese punto de descaro y pícaro que tenía me encantaba, mezclado con ese toque de misterio que le confería el no haber entablado aún conversación con él. ¿Cómo sería su voz? ¿Sería tímido y por eso no me hablaba o realmente lo que quería era crear ese aura de misterio a su alrededor? Por lo pronto, lo que iba a hacer era ponerme a leer mi libro policiaco que ya estaba a punto de terminar. ¡A rezar para que no me pasara como ayer y me estancara durante veinte minutos leyendo y releyendo un mismo párrafo! ¿Pero por qué me habría trastocado tanto él ayer como para hacerme esto? No lo entiendo, la verdad, en realidad no era para tanto… ¡A ponerme a leer!

De repente, no sé qué movimiento pude ver en mi periferia que he tenido que levantar la vista del libro, y resulta que me está mirando de reojo el muy… ¡Me está mirando de soslayo! Le voy a devolver la mirada con una sonrisa, y a seguir con lo mío. ¡No seré yo quien dé el primer paso! Si quiere entablar conversación, que sea él, que por algo se sentó ayer en el mismo banco que yo y por eso mismo se habrá sentado hoy en el mismo sitio. Aunque yo a él no le haya visto nunca, al menos no me suena de nada su cara, ¿él me habrá estado espiando varios días atrás? Esa misma pregunta me atormentaba anoche mientras cenaba. Yo creo que sí que me ha visto con anterioridad, porque si no ¡no lo entiendo!

Y tras una hora y media leyendo, mi libro terminado – ¡al fin! – y él seguía sentado a mi lado leyendo el suyo. Guardo mi libro en el bolso y me voy, ¿y si le digo adiós? ¡Sí, a ver cómo se queda! Pero él se me adelantó, mientras me voy levantando va y me pregunta “¿ya te vas?, ¿no es muy pronto?” No sé qué contestar a eso, ya me acaba de descolocar…

- Sí, ya me terminé el libro – le respondí después de encogerme de hombros.

- ¿Y qué tal estuvo? ¿Cuál ha sido la impresión que te ha dado?

- Pues la verdad es que en general bastante bien – le respondí mientras yo seguía aún en pie. ¿Querría que me sentara para hablar con él o solo iba a ser una pequeña conversación formal? Vamos a ver cómo transcurre la cosa…

- ¡Pues me alegro! – dijo con una sonrisa dibujada en su cara. ¡Pero qué atractivo es! Cada vez me va pareciendo aún más guapo, no sé por qué. - ¿Ya tienes pensado cuál va a ser el siguiente libro que vas a leer?

- No, la verdad es que no, mañana pasaré por la librería a ver si hay alguna novedad interesante digna de leer. ¿Y qué tal te está pareciendo “La vida es sueño”?

- La verdad es que en realidad lo estoy releyendo, es un clásico que me encanta, no me canso nunca de leerlo - ¡ay, pero por favor! Que opina lo mismo que yo de este clásico…

- ¿A qué sí? A mí me pasa lo mismo con él, Segismundo me atrapa, me parece un gran personaje.

- ¿Tú ya lo has leído? La verdad, viendo el libro policiaco que tenías entre las manos no me pegaba para nada que también te gustara este tipo de literatura…

- ¡Ay, pero qué poco me conoces, chaval! – a lo que siguió una risa de ambos. – Bueno, me tengo que ir, ciao.

- ¡Hasta mañana!, ¿verdad? - ¿estaba tanteándome?

- No sé, no sé… - y le sonreí, voy a dejarle con la intriga… Me sonrió, negó con la cabeza aún con la risa puesta en su rostro, y siguió leyendo. Mmmm… ¿vendré mañana?

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