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Mostrando entradas de noviembre, 2015

En el parque (III)

Hoy vuelvo al parque, y para mi sorpresa, estaba ese mismo chico moreno y misterioso sentado en MI banco, en el que me siento siempre cuando vengo a leer – sí, soy chica de costumbres fijas –. Tampoco hoy estaba el parque lleno, ya que yo empecé a venir aquí precisamente por eso. Me pillaba relativamente cerca de casa, a una media hora o cuarenta y cinco minutos caminando dependiendo del ritmo, bastante verde y con muchas sombras para aliviar esos días de calor. Me sentaba siempre en el mismo banco ya que a la hora que solía venir a leer el árbol que tenía encima dejaba traspasar ligeramente la luz solar creando luces y sombras, el equilibrio perfecto entre permitir leer con facilidad y a la par dar sombra para no sentir ese calor agobiante típico de los meses de verano.
Pues sí, efectivamente, ahí estaba. Por un momento me paré, me estoy planteando una serie de cuestiones: por una parte no sé si se ha sentado ahí a propósito ya que en algún momento me ha visto o si ha sido por la in…

En el parque (II)

Definitivamente ya no me podía concentrar en mi lectura. Leía un párrafo y poco a poco mi mente se iba, empezaba a elucubrar sus historias estrambóticas sobre el chico. Por qué se sentó a mi lado, por qué leería el libro que está leyendo, por qué, por qué, por qué… Intentaba volver a leer el mismo párrafo una y otra vez porque no terminaba nunca de leerlo, de asimilarlo en mi mente.
En uno de esos momentos de angustia ya que mi cerebro me estaba jugando malas pasadas y no podía concentrarme levanté la cabeza, miré hacia enfrente, cerré los ojos e inhalé todo el aire que pude hasta que mis pulmones se llenaron de aire limpio y fresco. Lo hice para ver si así me desintoxicaba de todos esos malos pensamientos que estaban inundando mi cabeza. Es cierto que podría haberme ido a otro de los tantos bancos vacíos que había en todo este pequeño parque lleno de plantas, árboles y enredaderas. Pero por otro lado, sentía que eso era hacerle un feo a este chico tan guapo que tenía a mi lado. Aunq…

En el parque.

Siempre me había gustado sentarme en un parque sin mucho barullo y sin muchos niños jugando alrededor para ponerme a leer. Sentarme ahí a las 5 de la tarde, cuando ya no hacía mucho calor pero seguía habiendo claridad durante unas cuantas horas más y así sumergirme en la lectura mientras sentía el fresco del viento circulando a mi alrededor y moviendo tranquilamente las ramas de los árboles, pareciendo que ese viento me arrullaba tranquilamente. Sentía que me metía mucho más en esas historias ficticias, haciendo parecer que esas palabras unidas unas detrás de otras realmente cobraban vida.
En esos momentos, a los que recurría como unas tres veces a la semana como mínimo, no era capaz de levantar la cabeza del libro. Por eso, uno de esos días, me sorprendió hasta el punto de tener que levantar la cabeza de él y mirar a mi derecha. Sorprendentemente se había sentado en mi banco un chico. Lo primero que hice no fue mirarle directamente a la cara, sino mirar alrededor para ver si el par…

Reto 22 días de noviembre

¡Hola!

Sé que ando algo desaparecida. Pero hay que ponerle remedio... Hace tiempo que no escribo, tal vez sea cierto que estoy fijo ocupada haciendo mil cosas, pero en otras épocas por muy ocupada que estuviera siempre encontraba algo de tiempo para escribir... Últimamente ni 10 minutos para hacer un microrrelato. Y como eso no puede seguir así, este fin de semana me propuse empezar un reto: escribir los 22 días que quedan del mes de noviembre, aunque fueran dos simples frases... ¡Pero escribir! Así voy creando un hábito :) Y hoy por supuesto que empecé el reto...
Así que este mes el blog vendrá cargadito de relatos :)