Presentación en la barra de un bar. Parte II.

Y aquí estoy yo, con paso decidido acercándome a ella. No sé muy bien cómo lo haré, pero al final hoy me atreveré a decirle algo por poco que sea, porque sí, porque yo me lo he propuesto y lo haré, como Marcos que me llamo.

Muchas veces me maldigo a mí mismo por esta timidez que siempre va conmigo. Se supone que los hombres tenemos que ser fuertes, valientes, caballerosos, siempre galantes y tenemos que dar el primer paso para intentar conquistar a la chica. Arquetipo y cultura social que seguimos arrastrando incluso hoy en día, a pesar de que en los últimos treinta o cuarenta años la mujer haya avanzado bastante en la sociedad y esté cada vez más liberalizada y ya sea totalmente independiente. Desde luego yo no respondo ante ese tipo de hombre antiguo que es valiente, decidido y echado para adelante. No es que me aterre acercarme a una mujer y presentarme o algo por el estilo, la palabra “aterrar” no es la adecuada y probablemente sea algo un tanto exagerado, pero sí que determinadas mujeres consiguen imponerme. Y Lucía era una de esas chicas, me imponía soberanamente.

- Abrígate bien antes de salir, que hoy hace bastante frío – le comenté a la par que le dibujé una sonrisa en mi cara.

- Sí, la verdad es que hoy hace más frío de lo normal – me respondió con esa sonrisa que tanto me había cautivado el primer día que la vi justo a la vez que me miraba a los ojos -. Pero prefiero este tipo de tiempo antes que el calor.

- ¡Yo también! – Y nos reímos a la vez por lo bajo.- Bueno, espero que tengas un buen día.

- Espero que tú también – me respondió con una sonrisa sincera de oreja a oreja -. Hasta mañana.

- Hasta mañana.

Bueno, el primer paso ya estaba hecho. Ya habíamos entablado un mínimo de conversación y me di cuenta de que ella ya se había fijado alguna vez en mí -espero que para bien y no para mal-, ya que se había despedido con un “hasta mañana” y no con un “adiós”. Ella ya sabía que nos íbamos a volver a ver como casi todas las mañanas de lunes a viernes desde hace aproximadamente dos meses. ¡Dos meses! Casi dos meses coincidiendo y no me había atrevido a decirle nada, desde luego mejor me diera vergüenza. Espero que esta mínima conversación dé sus frutos y de aquí en adelante podamos seguir hablando cada vez un poco más. ¿Qué pasará mañana en nuestro desayuno habitual?

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Un abrazo.

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